Hoy, 21 de marzo, es el Día Mundial de la Poesía (si no te habías enterado lee la anterior entrada del blog: 21 de marzo: Día Mundial de la Poesía).
Entre las muchas sugerencias que puedes encontrar para celebrar esta fecha quiero destacar la que se propone en el blog de Leer.es: llenemos la Red de haikus. ¿Y por qué de haikus? Porque los haikus conforman el género poético japonés más universal y de esta forma podemos mostrar nuestros sentimientos hacia el pueblo de Japón en estos díficiles momentos que les ha tocado vivir. La propuesta no se limita a recoger los versos tradicionales salidos de la pluma de autores japoneses. También quiere dar cabida a poemas de autores que cultivaron el género en castellano y a los haikus que cualquiera de nosotros se anime a escribir.
¿Qué es un haiku? El haiku (俳句), derivado del haikai, consiste en un poema breve de tres versos de cinco, siete y cinco sílabas respectivamente, de temática relacionada con la naturaleza. Probablemente, esta definición tomada de Wikipedia te sepa a poco. Pero no es este momento de teorizar, sino de mostrar algunos de estos breve poemillas, que puedes conocer más a fondo en el estupendo trabajo de Felipe Zayas al que puedes acceder desde el siguiente enlace: Taller de haikus.
Mañana, lunes 21 de marzo, se celebra el Día Mundial de la Poesía. Y, naturalmente, mi obligación como bibliotecario y profesor de literatura es animarte a leer poesía: ¡ÁNÍMATE, LEE POESÍA!
Una vez cumplida mi obligación me queda el enojoso deber de intentar explicar QUÉ ES POESÍA, porque está muy bien eso de decirte que leas poesía, pero primero te tendré que decir qué es poesía.
Las respuestas han sido muy variadas a lo largo de la historia. Algunos han relacionado la poesía con su interlocutor ("Poesía eres tú"), otros la han relacionado con goles y otros sucesos similares ("Poesía en movimiento"), otros han querido expresar sus sentimientos con ella y otros directamente han optado por cargársela: en resumen, que por esta vía no parece que vayamos a aclarar demasiado las cosas.
Otro camino podría ser intentar fijarnos en los temas que trata. En este caso el tema se complica aún más, ya que la poesía igual puede referirse a unos ojos, que a un olmo seco o a un ¡cubo de la basura!
Ojos claros, serenos,
si de un dulce mirar sois alabados,
¿por qué, si me miráis, miráis airados?
Si cuanto más piadosos
más bellos parecéis a aquel que os mira,
no me miréis con ira
porque no parezcáis menos hermosos.
¡Ay, tormentos rabiosos!
Ojos claros, serenos,
ya que así me miráis, miradme al menos.
(Gutierre de Cetina)
A UN OLMO SECO
Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.
¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.
No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.
Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.
Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas en alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.
(Antonio Machado)
CÁNTICO DOLOROSO AL CUBO DE LA BASURA
Tu curva humilde, forma silenciosa,
le pone un triste anillo a la basura.
En ti se hizo redonda la ternura,
se hizo redonda, suave y dolorosa.
Cada cosa que encierras, cada cosa
tuvo esplendor, acaso hasta hermosura.
Aquí de una naranja se aventura
su delicada cinta leve y rosa.
Aquí de una manzana verde y fría
un resto llora zumo delicado
entre un polvo que nubla su agonía.
¡Oh!, viejo cubo sucio y resignado,
desde tu corazón la pena envía
el llanto de lo humilde y lo olvidado.
(Rafael Morales)
Tras todos estos intentos fallidos, se me ocurre como única posible definición de poesía aquella que haga hincapié en la utilización del lenguaje verbal para transmitir la belleza (aunque sea la "belleza" de un cubo de basura). Pero aquí tampoco he tenido suerte porque hasta en el lenguaje de signos empleado por los sordos es posible hacer poesía: